Muchas veces imaginé como dándole formato digital a mi diario de viaje. Con dudas de si empezar por el diario de bitácora, por las citas recopiladas, los dibujos, o por mis reflexiones…..

Supongo que empiezo a escribir este post sin tenerlo del todo claro, pero sabiendo que ninguna parte es más o menos importante que las demás. Todas y cada una de las páginas tienen algo de mí, de cómo era y de lo que sentía o pensaba en ese preciso momento.

Aun así, con el tiempo aprendí a no sentirme demasiado identificado con mis pensamientos. Tenerlos delante, expresados con sinceridad, me permitió observarlos y analizarlos. Ví como cambiaban mis valores con el paso del tiempo, o mejor dicho, como evolucionaban. Observé mis miedos, los identificaba. Ser  consciente de ellos es el primer paso para superarlos .

Dejar mi libro en manos de otras personas me ayudó a entender. Personas con las que compartía el camino en un momento determinado. Personas que también dejaron su marca sobre el papel. Me ayudó a entender como al principio necesitaba justificar mis escritos. Sentía la necesidad de explicar cada página en la que el lector detenía la mirada. Inseguridad. Me siguió ayudando, al dejar de sentir esa necesidad, al dejar de sentirme identificado en el presente con unos pensamientos pasados, que estaban dentro de un tiempo y un contexto determinados. Me dio confianza y seguridad en mi mismo. Sean estos pensamientos más o menos acertados, más o menos creativos, o más o menos significativos,…. son parte de mi camino. Un camino que ya está recorrido.

Es por ello, que la mejor manera de comenzar esta historia, como casi todas, es simplemente por el principio.

Ver a mi padre hacerse su propio cuaderno me inspiró, así que, después de pasar por una tienda de chinos, quito las tapas a cuatro cuadernitos recién comprados, los coso todos juntos con una cuerda, y le hago unas nuevas tapas más resistentes forradas con una tela de camuflaje. La que tenía a mano. Aunque muy apropiada, ya que terminó siendo un libro de batalla. Pero en un principio, surgía para ser mi diario de inversión. Eso era en Abril de 2009. Todavía influenciado por los efectos de la facultad, en los que imaginaba un futuro como bróker, o administrativo, o contable,…. Cuantísimo ha llovido desde entonces.

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Pero aunque resulte extraño, fue precisamente en esa época, cuando mis lecturas habituales eran sobre temas financieros y de operativa de mercados bursátiles, en la que empiezo a ser consciente de lo que significa el autocontrol de las emociones. La mayoría de libros que leía, hacían énfasis es este punto. Calmar la mente, no dejar que los pensamientos alteren las emociones, para no perder el control y salirse de un sistema de actuación ideado en la tranquilidad antes de entrar al mercado y se desate la locura de números, precios de venta, de compra, índices nacionales, internacionales, precios de futuros, de opciones binarias, corto, medio y largo plazo, etc…

De esta época me quedo con la siguiente cita:

EL QUE PUEDE CAMBIAR SUS PENSAMIENTOS, PUEDE CAMBIAR SU DESTINO.

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Marcos Montero

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