Por el  Dr. Javier Álvarez, jefe de Psiquiatría del Hospital de León e impulsor del proyecto Fundación Nuevapsiquiatría.

Analizábamos en el escrito anterior la falta de rigor científico de los psiquiatras de la APA que decidían de forma subjetiva, y aparentemente caprichosa, la importancia de los diferentes síntomas listados en el criterio A del diagnóstico de “esquizofrenia”.

Hoy vamos a centrarnos en el criterio B de dicho diagnóstico, el cual tiene mucha más enjundia. Para que se pueda diagnosticar una esquizofrenia el criterio B textualmente dice: “durante una parte significativa del tiempo desde el inicio de la alteración, una o más áreas importantes de actividad están claramente por debajo del nivel previo al inicio del trastorno.”

Es decir, para poder hablar de esquizofrenia los dos síntomas requeridos del criterio A, por ejemplo alucinaciones e ideas delirantes, tienen que ocasionar una clara disminución en el rendimiento de las actividades habituales del sujeto.

Este requisito del criterio B resulta cuando menos chocante. Porque vamos a ver: a nadie en su sano juicio se le ocurre pensar que un accidente cerebro-vascular o una tuberculosis pulmonar, para que puedan diagnosticarse como tales, tienen que cursar con una disminución del rendimiento social o profesional. Estas enfermedades físicas son concebidas así porque se puede demostrar la existencia en ellas de una posible causa, la cual —mediante determinados mecanismos (patogenia)— da lugar a unas lesiones que son las responsables de los síntomas, existiendo además un tratamiento que elimina esas lesiones o al menos detiene su progreso y por tanto produce una mejoría de los síntomas.

Pero el que el rendimiento socio-profesional se halle aumentado o disminuido, no juega papel alguno a la hora de diagnosticar esas enfermedades corporales. De hecho están descritos en la historia y en la literatura numerosos casos de personajes que, sabiendo que tienen una enfermedad terminal, aumentan notablemente su rendimiento profesional.

¿Por qué entonces a la hora de diagnosticar una esquizofrenia es necesario que esté presente el criterio B, es decir, que haya una disminución del rendimiento socio-profesional? La respuesta es obvia: porque en la esquizofrenia no se ha encontrado ni la causa, ni la patogenia, ni las lesiones, ni el tratamiento específico para detener esas lesiones. Sí, mucho hallazgo poligénico, mucho desequilibrio neurotransmisor, mucho ensanchamiento ventricular, mucho chino en China, pero a la hora de la verdad… ¡nada de nada!

¿Qué tenemos entonces? ¡Sólo unos síntomas! Por cierto síntomas psicológicos que pueden aparecer en otras mil diferentes condiciones. Síntomas psicológicos que por sí mismos no dicen nada pues pueden incluso ser vividos como positivos por el sujeto y aumentar su rendimiento social y profesional. ¿Cómo diagnosticar entonces una enfermedad sólo en base a esas manifestaciones psíquicas? ¡Al menos asegurémonos de que las mismas son perjudiciales para la vida social y profesional de esa persona!

En suma, para hacer el diagnóstico de esquizofrenia según el DSM no se requiere ningún criterio médico. En efecto, basta un criterio psicológico (la presencia de dos o más experiencias psíquicas) y un criterio social (que esas vivencias disminuya el rendimiento socio-profesional de esa persona).

Si esto es una enfermedad médica suficientemente conocida como para asegurar que se requiere tal o cual medicamento de por vida… ¡que baje Dios y lo vea!

Con estos comentarios no se trata de hacer chanza de la psiquiatría, sino de poner las cosas en su sitio. Se trata de reconocer humildemente que los fundamentos científicos de esta especialidad médica son muy débiles, que lo desconocemos prácticamente todo, que tan sólo contamos con hipótesis… propuestas… conjeturas… Por ejemplo, la del psiquiatra holandés Jim van Os, que propone eliminar la actual clasificación de las psicosis y hablar simplemente de Síndrome de Susceptibilidad para la Psicosis. Por descontado, a nosotros nos parece una propuesta muy muy convincente y nos sumamos a ella pues implica erradicar el concepto de esquizofrenia, con lo que se podría fin al daño enorme que dicho diagnóstico está haciendo.

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Fuente:  https://www.facebook.com/nuevapsiquiatria/posts/935974339855208

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